Un recorrido por los monasterios Cistercienses

de la Península Ibérica


 
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Situación

Fitero

Navarra

Horario de Visitas

Concertar visitas con la oficina de turismo de Fitero

Plaza de la Iglesia nº 8

31593

Fitero

TF 948776600

Propietario

Gobierno de Navarra

La iglesia mantiene culto

Estado de Conservación

Bueno

Obras

Están en obras el claustro y la sala capitular por lo que no se pueden visitar, estando prevista una duración de las obras de dos años

Comunidad religiosa

No

Culto

Si, la iglesia es la parroquia del pueblo

Misas: de lunes a viernes a las 19 h, sábados a las 19:30 h. Domingos y festivos a las 10:30 y a las 12 h

Restricciones Visitas

Solo se puede visitar la iglesia

Pagina Web

No

Otros servicios

No

Alrededores

Monasterio de la Oliva

Monasterio de Veruela

 

Monasterio de Santa María de Fitero

El 25 de octubre de 1140, el rey Alfonso VII y su mujer realizan la donación de los terrenos de lo que será el futuro monasterio a la iglesia de Santa María de Yergas. Del monasterio cisterciense de L'escaledieu, a su vez filial de Morimond, situado al otro lado de los pirineos, saldrán los doce monje bajo la tutela de su futuro abad, Raimundo. Al llegar al valle del Alhama, se asientan en el lugar conocido como Niencebas. Los antiguos habitantes de Yergas, eremitas y monjes se trasladan a este nuevo asentamiento, del que se tiene documentación de diferentes donaciones en 1141. No será este el asentamiento definitivo, incluso parece que antes de llegar al definitivo Fitero se formo otra comunidad en el lugar conocido como Castellón, aunque es posible que el monasterio definitivo, fuera conocido por los dos nombre, Castellón y Fitero, tal como se recoge en un privilegio de donación, de 1189 por le que Alfonso VIII, confirma al monasterio de Fitero todas las donaciones hechas por su padre al mismo monasterio cuando se llamaba de Castellón.

La polemica sobre si fué o no el primer monasterio cisterciense de la península, es de gran interés para los estudiosos de la orden y de la historia medieval, pero baste decir que existen importantes indicios que indican que fue este monasterio, en disputa con el de Sobrado dos Monxes y Moreruela la primera fundación cisterciense peninsular.

En 1145 el monasterio dirigido por Raimundo, recibe donaciones del rey Navarro García Ramírez, que permitirán la construcción de los futuros monasterios de la Oliva y Veruela. El 1147 se expide una bula de Eugenio III en la que se recoge la protección papal al monasterio de Niencebas y a sus lugares de Fitero, la Oliva y Veruela. En 1141 se produce la consagración de su altar por el obispo de Calahorra, diocesis a la que pertenecía en aquel momento el monasterio. Entre 1147 y 1152, se produce el nuevo traslado al asentamiento definitivo de Fitero, quizas debido a la aridez de la zona inicial y a las mejores condiciones de habitabilidad de la nueva zona. Este traslado se hace bajo la dirección de Raimundo y se tiene constancia de una nueva protección papal en 1152, probablemente motivada por el traslado del monasterio.

A la desaparición de Raimundo, motivada por el traslado de este con parte de la comunidad, a la plaza de Calatrava , en defensa de esta contra el empuje de los almohades, se produce la invasión armada del monasterio por parte del obispo Martín de Tarazona, que se anexiona el monasterio a su diocesis, haciendo que los monjes tengan que huir, refugiandose en Calahorra, lo que comportó, por una parte que Raimundo no pueda regresar a su monasterio y que el obispo Rodrigo de Calahorra escriba una carta al Papa Urbano III, denunciando la usurpación. El obispo de Tarazona nombra el nuevo abad Guillermo, que continuará la expansión del monasterio y permitirá que un nuevo grupo de monjes procedentes de Scala Dei, repoblen el monasterio, formándose la segunda comunidad de Fitero. Raimundo morirá lejos en 1162, en la villa de Ciruelos en Toledo donde permaneció refugiado, sin poder regresar nunca mas al monasterio que reclamó como suyo hasta el momento de su muerte, despues de haber fundado la orden de Calatrava que tendrá gran influencia durante la reconquista.

En 1168 como consecuencia de la recuperación de la abadía por el rey castellano Alfonso VIII, se produce una nueva ratificación de los bienes otorgados por su padre Sancho III y su abuelo Alfonso VII.

La iglesia abacial se comienza a edificar hacia 1185, siendo abad Marino (1183-1187) o incluso en el abaciato posterior de Pedro de Quesada (1187-1189) construyéndose en esta primera etapa la cabecera de la iglesia con su girola y los absidiolos y parte del crucero, probablemente por un maestro francés, y en una segunda etapa se construirían las naves que tienen un estilo mas tosco probablemente con un maestro español, correspondiendo esta época a los años de 1214 bajo el abaciato de Gillermo Fuente (1214-1238). En esta segunda fase de construcción tuvo un gran protagonismo el arzobispo de Toledo Rodrigo Ximénez de Raga, que sufragó de su bolsillo las obras de esta segunda fase de construcción, que permitio consagrar la iglesia en 1247, probablemente terminada, incluidas las bóvedas.

La situación de Fitero en la frontera de los tres reinos cristianos Navarra, Aragón y Castilla, hace que, aunque pertenezca al reino de Castilla durante los siglos XII y XIII, siempre esté sometido a tensiones entre los tres reinos, hasta que definitivamente quedará bajo el reino de Navarra en 1373 tras la sentencia del legado pontificio Guido de Bolonia

La vida del monasterio continua, cada vez mas ligada al de la villa que comienza a construirse alrededor del monasterio, y que será una fuente de conflictos entre las comunidades civil y religiosa con diferentes etapas incluso con brotes de violencia. Durante el siglo XV, se produce la guerra civil entre agramonteses y beaumonteses, que peleaban por el vecino castillo de Tudejen. Durante el siglo XVI los conflictos con la villa se agudizan al mismo tiempo que se produce la decadencia de la vida monacal. Llegamos al siglo XVIII donde se produce una ráìda expansión de la población de la villa, gracias al trabajo de gremios como los alpargateros y tejedores.

Por último en el siglo XIX, se produce la desamortización, con el abandono y ruina del monasterio, que llegaría a convertirse en fábrica y almacén.

Es de resaltar, que el monasterio está incluido dentro de la villa de Fitero, que ha ocupado parte de las antiguas dependencias del monasterio, utilizando algunas como residencia de ancianos, cine y teatro y bibliotecas y museo. Esto es una excepción en los monasterios masculinos del cister, que normalmente están en sitios aislados y alejados de núcleos urbanos. Es llamativo que cuando se entra en el pueblo no se puede apreciar la existencia del monasterio, hasta que uno se pone a callejear abandonando el automovil.

Las obras de restauración del claustro y la sala capitular impiden en la actualidad la visita, estando previsto una duración de dos años, por lo que de momento los enlaces a estas zonas no funcionan, en cuant sea posible la visita se añadiran los contenidos correspondientes.

1.- Iglesia
3.- Claustro
2.- Sala capitular

 

La Iglesia
El Claustro
Sala Capitular