Cilla 1  

Un recorrido por los monasterios Cistercienses

de la Península Ibérica


 
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La Cilla

La cilla o despensa del monasterio, es el sitio donde se guardaban los alimentos necesarios para la vida de la comunidad, dependiendo de cada monasterio, este se encontraba en una de las estancias del claustro o en otras ocasiones en un edificio apartado del resto de las habitaciones. En esta zona, también se podía encontrar el lagar en el que se elaboraba el vino en aquellos monasterios que tenían viñedos.

A partir del siglo XIV, la aparición de abades comendatarios y la decadencia de la orden es evidente y se intenta retornar al buen camino mediante una reforma, que impulsa el papa Benedicto XII (1334-1342), antiguo monje cisterciense, con su bula Fulgens sicut stella, de fecha 12 de febrero del año 1335, intenta una reforma de toda la iglesia, incluida las ordenes monásticas,su objetivo general será reducir el poder de los abades a la hora de manejar los bienes de la comunidad, y que recibirá la resistencia y el rechazo de los abades cistercienses, que consiguen que desaparezca la figura del tesorero (bursarius) creado por ella. En la constitución que rige esta reforma de hace una definición del cillero y de sus obligaciones y características:

Al oficio de cillerero toca recibir las rentas del monasterio, hacerse cargo de ellas, cuyo dinero meta en el arca de la comunidad. A él incumbe el cuidado de que el monasterio esté proveido de las cosas necessarias, y proveer de ellas a los religiosos... ni tenga más dinero de que estas Difiniciones le permiten (que es el que fuer necessario para el gasto de una semana). El cillerero dará qüentas de lo que recibiere y gastare de
quatro en cuatro meses, que son tres veces en el año; y si no diere qüentas haga seis días de culpa grave. Y manda el Capítulo, que ocho días antes que los Capitulares se partan al Capítulo General, el cillerero dé qüenta de loo que ha recibido y gastado para que se sepa lo que se recibe y gasta en el tiempo que huviere hasta la confirmación del nuevo abad. El oficio de cillerero vaque cada año, dadas las últimas qüentas, si al abad le pareciere, y si no proceda adelante con su oficio.

Las provisiones del monasterio provenían de las tierras que eran de su propiedad y que eran trabajadas inicialmente por los propios monjes, que cultivan los campos que rodean la abadía. Posteriormente cuando la abadía va creciendo gracias a las donaciones, se consiguen otras zonas de cultivo en ocasiones alejadas del monasterio. Para organizar estas tierras, los cistercienses construyen granjas, que trabajan y supervisan equipos de conversos, bajo la dirección del cillero de la abadía.

Algunos monasterios llegan a tener hasta cuarenta granjas a su servicio (Claraval). Cada cenobio tiene una actividad diferente que puede ser desde minas de sal (Balerene), herrerías (Fontenay), o cerámica para fabricar tejas y otros objetos (Chaalis).

Los conversos son mano de obra religiosa y gratuita pero en ocasiones insuficiente, por lo que los monjes contratan mano de obra asalariada, los mercenarii, que se emplean tanto en la recolección de las cosechas como en la construcción de las abadías. Cada granja esta dirigida por un converso nombrado por el abad, a propuesta del cillerero, que controlará la actividad de los conversos y mercenarii. El cillerero se ayuda por el maestro de conversos para , controlar y distribuir el trabajo y destinar el personal de las granjas. Esta organización permitió la colonización y explotación de vastas extensiones de tierra en toda Europa, sobre todo en la península Ibérica, donde el territorio recuperado durante la reconquista fue el gran beneficiado de la labor del Cister.

La Iglesia
El Claustro
Sala Capitular
El Refectorio
El dormitorio
La cocina
Sala de los monjes