Un recorrido por los monasterios Cistercienses

de la Península Ibérica


 
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Agradecimientos

Quiero agradecer a mi familia la paciencia que han demostrado ante mis múltiples viajes y horas de ordenador, especialmente a mi mujer que me ha acompañado en la mayoría de mis visitas a monasterios, así como a mis amigos Pepe y Guadalupe por su paciencia y comprensión con mi "manía cisterciense".

Cuando me propuse realizar esta empresa, no podía imaginar la serie de dificultades que encontraría para su realización, hay monasterios totalmente cerrados a las visitas, otros con horarios caprichosos y otros en los que el visitante es tratado como un delincuente, severamente vigilado y sin poder siquiera mirar con detenimiento lugares de especial belleza. Otra curiosa persecución es sobre los que queremos hacer fotografías, no puedo entender las caprichosas reglas sobre la prohibición de realizar fotografías en algunos monasterios, como si esta actividad pudiera dañar piedras milenarias, expuestas a la intemperie y a los rigores del clima y la polución. Espero que los responsables de estas prohibiciones reflexionen sobre su irracionalidad, y sobre todo en monasterios que pertenecen al patrimonio nacional, que se mantienen con presupuestos del estado.

En cada una de las distintas páginas me referiré a aquellas personas que me han ayudado en mi tarea, desde aquí mi gratitud a todos ellos