Un recorrido por los monasterios Cistercienses

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El Cister en Galicia

Galicia en los Siglos XI a XIII

Los monjes del Cister se asientan en Galicia en la segunda mitad del siglo XII, fundándose entre este y los primero años del siglo XIII, los trece monasterios de la orden en Galicia. Como ya hemos mencionado al hablar de la península en esta época y de Castilla mas concretamente, entre los años 1109 y 1126, se produce un enfrentamiento entre la nobleza y los poderes eclesiásticos por un lado, que apoyan a doña Urraca, cuyo matrimonio con Alfonso de Aragón parecía cerrar el camino sucesorio a Alfonso Raimúndez (futuro Alfonso VII) y por el otro un grupo de nobles que heredan la tradición de enfrentamiento a la monarquía castellanoleonesa desde Fernando I y que se agrupan en torno a Alfonso Raimúndez para salvaguardar al menos sus derechos sobre Galicia. 

Fernando I había unificado los reinos de Castilla y León, tras vencer a Bermudo en la batalla de Tamajón, esto hizo que una parte de a nobleza gallega se sublevara contra el rey considerándolo un usurpador. El rey  Fernando sofoca la rebelión de los nobles gallegos y a muchos de ellos les confiscó sus bienes, entre ellos el monasterio de Sobrado que pertenecía a los condes Segeredo Aloitez y su mujer Adosinda. Tras esta represión el conflicto quedo soterrado, hasta que a la muerte del monarca surge el conflicto entre don García y su hermano Alfonso VI. La captura y prisión de don García desencadena una nueva revuelta en Galicia, dirigida esta vez por D. Rodrigo Ovéquiz y al parecer apoyado por el obispo de Compostela D. Diego Peláez. Esta nueva rebelión es sofocada, causando la deposición de Diego Peláez, pero dejando de nuevo un conflicto larvado, que volvería a aparecer tras la desaparición de Alfonso VI.

Como ya se ha comentado cuando se habla del Cister en Castilla, el reinado de Urraca y el fracaso de su matrimonio con Alfonso el Batallador, suponen una época de inestabilidad en toda castilla con diferentes sublevaciones, como la de Santiago de Compostela contra el arzobispo Gelmírez y los diferentes cambios de posición de los diferentes protagonistas entre ellos los de la misma reina. Solamente el conde de Traba, Pedro Froilaz y el grupo que el encabeza se mantienen fieles a la figura de Alfonso Raimúndez  y a la defensa de sus derechos sobre Galicia. Finalmente será Alfonso el que se convierta en rey y lo será de Castilla y León y se convertirá en  Emperador. Al acabar la tensión entre la monarquía y la nobleza gallega se produce la devolución de los bienes como el edificio y propiedades abandonadas del monasterio de Sobrado a los hijos de Pedro Froilaz.

Galicia seguía siendo un territorio difícil para el nuevo rey, además de contar con las ideas expansionistas que Alfonso Enríquez tenía como rey independiente de Portugal. ¿Como conseguir la pacificación del territorio?, en primer lugar favoreciendo a los nobles que le habían apoyado, y en segundo lugar apoyándose en los monasterios como lugares de ordenación y control sobre el territorio. Los monasterios cistercienses, como ya hemos repetido eran capaces de vertebrar un territorio haciéndolo productivo y su falta de ambiciones en la riqueza personal o en el ámbito político les hacía aliados excepcionales, además eran capaces de asentarse en la áreas rurales alejados de las ciudades donde la jerarquía eclesiástica acumulaba riquezas y poder. A esto se une la desconfianza que Alfonso VII, tenía hacia la orden de Cluny, hasta el punto de que no les otorgó un solo privilegio durante su reinado. Tras Alfonso VII, su sucesor Fernando II sí se puede considerar el gran benefactor de la orden, la concesión de privilegios estaba encaminada a mantener a los monasterios alejados de la influencia de la nobleza laica y de la dependencia directa episcopal. A esta independencia de los nuevos centros monásticos se debe el éxito del Cister en Galicia. (Bibliografía)

El Cister en Galicia

Parece que el primer monasterio cisterciense en Galicia fue el de Oseira , fundado en 1141, aunque algunos autores ponen en duda esta fecha trasladándola a 1148-1151, por lo que el primero sería el monasterio de Sobrado que ya existía previamente desde el siglo X, y se une a la congregación del Cister en 1142, existiendo carta fundacional. Cuando se haga referencia a cada uno de los monasterios se intentará establecer la cronología de ellos cosa que no es sencilla. Sobrado pertenece a la filiación de Clairvaux y es la primera casa en la península dependiente de esta abadía, sería seguida por Sao Joao de Tarouca en Portugal. La introducción de la orden se produce durante el reinado de Alfonso VII, pero serán sus sucesores, Fernando II y Alfonso IX, los que de un mayor auge al asentamiento de la orden por el número de filiaciones que se producen durante sus reinados, así como por la cantidad de privilegios que ambos les otorgan. A la muerte de Alfonso IX el panorama cambiará radicalmente, no produciéndose ninguna nueva donación, hasta que a finales de 1293 se producirá una nueva findación, la de A Frenqueira. Desde el reinado de Fernando III el papel político de Galicia pasa a ser muy secundario, por la expansión hacia el sur de la reconquista, lo que produce nuevas vías de financiación y de interés político, hace que el camino de Santiago, hasta entonces la principal arteria vital de los reinos cristianos, pierda su significación. Galicia limitada en su expansión hacia el sur por la existencia del reino de Portugal, inicia una decadencia en todos los niveles pero especialmente en el terreno artístico.

La orden cisterciense, apegada a una forma de vida feudal y de implantación rural, comenzará a verse sustituida por otras ordenes, las mendicantes, de asentamiento esencialmente urbano, que se adaptarán mejor a las nuevas formas de vida alrededor de las ciudades.

Todo esto da lugar a un paulatino declive de la Orden del Cister, que se mantendrá hasta el renacer que se produce tras las reformas introducidas por la Congregación de Castilla, que se separó de la congregación comun de Citeaux, y que como veremos supuso un nuevo empuje de financiación de muchos monasterios que pudieron acometer reformas importantes, que en muchos casos, acabarán con las primitivas fábricas medievales siendo sustituidas por otras del gusto del barroco y del renacimiento.

 

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