Un recorrido por los monasterios Cistercienses

de la Península Ibérica


 
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Monasterio de Santes Creus: El Claustro

No está claro que existiera un claustro románico inicial que fuera sustituido por el claustro actual, mas bien se sustituyó l proyecto original del que solo se llegó a construir el templete del lavatorio, por otro de características góticas, que se comenzó a construir en 1313-1314. Es uno de los primeros claustros góticos de la península. Jaime II y su esposa mandan llamar al maestro ingles Reinard de Fonoll, que fue el que construyó durante diez años todas las esculturas que adornan los capiteles, las tracerías que adornan los ventanales son obra de Guillem Seguer. La galería oriental es donde se abre la sala capitular y la unión de esta con la sur es el punto donde se inició la construcción del claustro. La panda sur contiene el templete del lavatorio y el refectorio primitivo que no se conserva, pues se construyó uno posteriormente en otra zona vecina al segundo claustro. El templete es exagonal con arcos de medio punto sostenidos por columnas pareadas formando aperturas bigéminas, que se cierran exteriormente por arcos apuntados con adornos superiores de óculo o de cuadrado alternando y se sustentan por basas elevadas que permiten el paso con el jardín, en el interior se conserva la fuente de mármol construida en una sola pieza de 2,5 m de diámetro y actualmente colonizada por espesa vegetación

La Iglesia
Sala Capitular
Capiteles del claustro
Otras estancias
 
         

Izquierda.- Vista de las pandas sur y oeste del claustro se puede observar como las tracerías de los ventanales son diferentes unos de otros teniendo en algunos divisiones bigéminas y en otro trigéminas, bóvedas de crucería y arcos ojivales, como corresponde al estilo gótico de la época de construcción, Siglo XIV.

Derecha.- Vista del claustro norte en el que se aprecian en las paredes diversos enterramientos que corresponden a la nobleza de Cataluña. Los bancos de piedra adosados al muro y a la parte inferior de las ventanas permitían a los monjes sentarse para leer o meditar.

 

Izquierda.- Vista de la nave norte del claustro donde se sitúa el templete del lavatorio y donde estaría la entrada al refectorio que no se conserva, de nuevo se observan enterramientos en las paredes.

Derecha.- Nave oeste vista desde el otro extremo, en la unión con la norte

Vista del templete del lavatorio, románico siglo XIII, a la izquierda desde el exterior, forma exagonal, con arcos de medio punto bigéminos que se sustentan por juegos de dobles columnillas que terminan en basas elevadas, en el interior (derecha) entre cada ventanal surge un arco que converge en el centro de la bóveda en una clave donde un adorno en forma de cruz como símbolo de todo el monasterio. La fuente con la gran pila de mármol en su interior